Seguidores

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo I



Capítulo 1
Elise

Mundo mortal, Estados Unidos, Boston...

Era un día nevado en la preparatoria West, en Cambridge, un hombre robusto, canoso y con anteojos anticuados impartía la clase de historia hasta que noto que una de sus alumnas de cabello recogido y corto se había quedado dormida en casi toda la hora, despertándola con su regleta, lo más común en una escuela…

-¡Señorita Wilson!- Golpea el pupitre con la regleta.
-¡Eck! ¡Ya vino el taxi!-

Si, ella es Elise Wilson, quizás no era lo que esperaban pero es algo ¿no?, digo, pudo haber sido peor…

-¡SILENCIO!, esto no es programa de comedia, dos puntos menos a cada uno.- Calla al escuchar las risas de sus alumnos.
-¡Argh!, no es justo, ella fue la que se durmió…-
-¡TRES PUNTOS!-
-Elise, ya me canse de picarte con mi lápiz para que te mantengas despierta.- Una joven de cabellos castaños con unos hermosos ojos verdes.
-No fue mi culpa Natalie, es que…-
-¡Señorita Wilson!, ya que esta tan ansiosa en participar, dígame ¿En qué año fue la revolución Rusa?-
-Ummm…claro, la revolución Rusa…ehh….-
-Fue en 1917.-Interrumpe Natalie al ver la cara perdida y demacrada de su amiga.
-Gracias señorita Carter, pero la pregunta era para ella, no para usted.-
-Pero yo…-
-Y ya que les gusta compartir información, supongo que no habrá problema que compartan el mismo castigo.-
-¿Otra vez?- Se quejan ambas.
-Y agradezcan que es eso y no una F en el examen.-
-¡Pero!-
-Como les decía, la revolución rusa marco a la familia Romanov por…- Continua con su clase dejando a Elise con la palabra en la boca.
-Ugh…otra semana de castigo... Elise…¿Elise?- Pica fuertemente con el lápiz a la joven al ver que de nuevo se había quedado dormida*
-¡Auch!-

Luego de esa clase llego la hora del almuerzo, la comida como en toda escuela no era tan satisfactoria pero ya estaban acostumbrados a la carne secreta de Jolly, Elise y Natalie lograron agarrar una mesa, tratando de comer sus penas en un sándwich de mantequilla de maní…

-No puedo creer que nos volvieran a castigar.-
-Lo siento, estoy un poco…desvelada…-
-¿Otra vez no pudiste dormir?-
-Tuve pesadillas…-
-Elise, no has pensado ir con un doctor o algo así, has tenido esas espantosas pesadillas desde que eras una niña…no es algo normal…-
-Estaré bien, debe de ser mi alimentación o algo así, nada sin importancia.-
-Pero…-
-¡Un poco más y pensé que moriría en esa clase!- Aparecen dos chicas, una de cabello lacio rubio y ojos azules y la otra de cabello menos largo y negro con un mechón rojo pintado en frente y ojos castaños-
-Adivinare, ¿Matemáticas?-Muestra una sonrisa de ironía Natalie cosa que le molesto un poco a la rubia.
-¡Peor! ¡Gimnasia!-
-Brenda, solo basta en ir y ya, digo, es gimnasia.-
-Lo mismo le dije…-Recalca la chica fría del mechón.
-No estás ayudando Leyla, es fácil para ti porque el entrenador no te presiona.-
-Solo tienes que ir por el balón…-
-Estaba lejos.-
-Como sea… ¿Y a ti qué?, pareces un fantasma.- Nota Leyla al igual que Brenda las ojeras de su amiga-
-Estas algo pálida-
-No es nada, enserio, ¿Y Tara?- Le pregunta a Leyla tratando de evadir el tema, generalmente a ella no le gusta tocar mucho el tema de sus pesadillas pero siempre existirá una que otra amiga curiosa ¿no?
-Fue a su casillero por el libro de Ciencias, no tardara…-Responde la joven del mechón mientras buscaba algo entre las hojas de su libro de biología, dando tiempo a que Brenda hablara-
-¿Y ustedes?-
-Nos castigaron…-Mira a Elise de una manera amenazadora hasta que nuevamente Leyla abre la boca.
-¿Y esta vez porque?-
-Porque me dormí, ¿Ok?, no he conciliado el sueño en dos días y me siento fatal.-
-Si no te sientes bien, ve a tu casa- La rubia le aconseja tratando de animarla un poco al igual que la de los ojos verdes.
-Me castigaron ¿Recuerdas?, tengo que cumplirlo esta tarde…-
-Habla con el director, explícale lo que sucede- Sugiere Natalie.
-¿Y dejarte?, ni de broma, por mi culpa estas en esta situación, además, como no hacemos nada en el salón de castigo puedo dormir un poco.-

En ese instante la atención de ellas fue robada al ver una chica despidiéndose a besos con su apuesto novio, la joven de dieciséis poseía ojos cafés al igual que su muy largo cabello recogido mientras que su novio era el típico chico rubio con bonitos ojos que toda chica quiere (excepto yo)…

-Más cursi no podrías ser…-
-También es un gusto verte Leyla.-Le dice sarcásticamente con un acento extranjero.
-Me imagino que Steven tiene práctica de futbol.- La rubia disimuladamente mira al novio de la chica el cual era guapísimo.
-Hehehe, sí, pero luego iremos por un capuchino, hasta me dio un dije, miren.- Muestra el objeto en forma de corazón.
-Sí que es lindo.-Natalie se queda asombrada por el artefacto al igual que la rubia.
-¡Wow!, quiero un novio así.-
-Lo sé, es el chico que cualquiera quisiera tener.-
-Por supuesto hehehe…-Pero el silencio de Elise y Leyla pararon las risas entre ellas mientras que esas dos solo se miraban mutuamente.
-¿Qué?, ¡oh!, vamos, tan siquiera alégrense por mi.-
-Tú sabes nuestra opinión sobre Steven…- Se lo dice Elise con una cara de pocos amigos.
-Lo sé, pero si tan solo lo conocieran…-
-Lo conozco desde tercer grado y creo que es un completo patán con cabeza hueca y trasero de mandril.-
-¡Leyla!- Es callada por Elise antes de que siguiera, pero era raro cuando Leyla seguía una orden.
-¿Qué?, es la verdad…en lo único en lo que es bueno es intercambiando saliva.-
-Escucha Tara, es lindo que estés feliz y todo eso, pero…Steven…no es lo que tú piensas y…-
-¡Argh! ¡Solo déjalo! ¡Es un egocéntrico que le gusta jugar con las chicas!-
-Eso no es cierto, el me quiere, lo sé, estoy segura.-
-Claro, como esconde sus mentiras con bonitas palabras…-
-¡Eso no es cierto!-
-¡Sssshhh!, niñas, bajen la voz, estamos llamando la atención y siento que mi cabeza explota…-Las tranquiliza antes de que iniciaran con la misma discusión de siempre, pero Leyla se levantó bruscamente de la mesa.
-Iré por más servilletas…-
-Odio cuando se pone en esa actitud.-
-No le hagas caso, ya la conoces, mejor dinos a donde irán jejeje.-Sus ojos verdes brillan al saber más sobre la situación.
-Bueno, el me hablo sobre una cafetería cerca de…-
-Iré al tocador, necesito lavarme la cara quizás eso me despierte.-
-¿Ahora tu Elise?- Se decepciona más Taty.
-Ya vuelvo, ni modo que me pierda.-

A la mitad del camino se topó con Leyla quien decidió acompañarla al baño de niñas, la joven se lavo varias veces su rostro sin tener resultado alguno…

-¿Y qué pesadilla fue esta vez? ¿La de la mujer con el tatuaje?-
-No…bueno, en realidad…no fue una pesadilla… sino un sueño extraño…-
-Al menos es uno nuevo…-
-No es gracioso Leyla, soñé con un joven…tenia piel blanca y ojos grises...-
-Ugh…y me imagino que lindo también.-
-Bueno…si pero ese no es el punto, lo que me dejo intrigada es que me tomaba de la mano y me decía cosas muy lindas como que me protegería de todas esas pesadillas si aceptaba irme con el…-
-¿Y lo hiciste?-
-¡No!...es que…desperté para entonces…y…no estaba segura si irme con él o no…-
-Deberías hacerlo solo por curiosidad, digo, solo es un sueño, quizás el tipo te ayude a superar esas pesadillas.-
-No creo, he tenido estos sueños y pesadillas desde que tengo memoria, mi mama dice que es solo por el estrés…-
-Sí, y mi papa cree que Madonna contestara sus correos.-
-Hehehe…-
-¿Mejor?-
-Un poco, pero al salir del castigo iré por un buen café.-
-Sí, lo necesitas.-

En dos horas de castigo y pura agonía (he de decirlo yo), Elise aprovecho a dormir un poco hasta que uno de los jóvenes realizo una guerra con bolitas de papel, fue una tarde muy ocupada y no entrare en detalles, pero al final las dos chicas salieron de ese martirio, tomando sus propios caminos, la nevada incrementaba al igual que el frio, una pequeña parada por un latte hizo entrar un poco en calor a Elise, siguiendo su rumbo pasando por un pequeño puente en donde se resbalo, por suerte un vago que siempre solía estar sentado por ese lugar la ayudo a pararse notando sus leves raspaduras…

-Cuidado niña, todo esto está muy resbaladizo.-
-Auch...ehh…este no ha sido mi dia…-
-Tranquila, llegando a tu casa podrás limpiarte esas raspaduras.-
-Claro, ummm...gracias.-Comienza a cojear un poco.
-¿Segura que puedes ir sola?-
-Sí, mi casa está cerca.-
-Puedo ayudarte si quieres o al menos siéntate un momento.-
-Es que…bueno…solo un momento…- Se sienta sobre el suelo al igual que el anciano.
-Si me permites el alago, tienes bonitos ojos.- Al oír eso los ojos de la joven se abrieron como dos platos pensando lo peor tras ese comentario- Hehe… no te asustes que no soy ningún loco pervertido, es que no muchas tienen ojos de un color miel tan intenso, ¿Los sacaste de tu padre?, o quizás tu madre tiene también ese lindo color de ojos.
-Ummm…no, ninguno de mis padres tiene este color de ojos, según mi mama la madre de mi padre tenía este color pero a veces no le creo…-
-Puede ser, pero debes de tener cuidado cuando camines sola por estos lugares, con esos ojos puedes llamar la atención de cualquier muchacho hehe.-
-Hahahaha… naaahhh…un hámster atrae más la atención que yo.-
-No creo, eres demasiado bonita,  pero una bonita muy desvelada-
-¿Se nota?-
-Estas más blanca que la nieve, las pesadillas suelen hacer eso.-
-¿Cómo sabe que he tenido pesadillas?-
-Bueno es más que obvio, es lo único que nos evita dormir, escucha, quizás no te ayude pero…-

El anciano saca en uno de sus bolsillos una moneda muy extraña al igual que su símbolo, una cara era de oro y la otra de plata, Elise tomo y observo detenidamente el objeto, tratando descifrar de que país era…

-Es una moneda única, por eso la considero de la buena suerte.-
-Ummm…fascinante…-Dice decepcionada esperando algo mejor,  aunque bueno…es un vagabundo, ¿Qué esperaba? ¿Un IPhone?
-Lo sé, no es gran cosa, aun…pero todo a su tiempo jovencita.-
-Gracias hehehehe….bueno tengo que irme, tengo que pasar por mi hermano y preparar la cena-.
-¿Segura que puedes?-
-Sí, ya no me duele, muchas gracias por la moneda.-
-Cuídala y cuídate tú también,-
-Claro, ¡OH!, antes de que me vaya me gustaría saber de qué país es esta mone…-

Pero cuando nuevamente se dio la vuelta el vagabundo ya no se encontraba cosa que la dejo extrañada pero sin tomarle importancia y continuando con su camino. Mientras que en una calle llamada avenida Pensilvania en una casa de doble piso, Leyla entro colocando su abrigo de color crema en el perchero y tirando su bolso sobre el sillón…

-¡Pa´! ¡Ya vine! ¿Pa´?-

En el comedor encuentra a su hermano de veintiún años platicando con su novia de cabellos rojizos y ojos azules, besuqueándose, ella era totalmente hermosa al menos para el…

-¡Hey besucón!, ¿Y papá?-
-¡Ejem!, ahora no.-
-Hola Nohemy, ¿Ahora dime en donde esta papa Mike?-
-No lo sé.-
-Está en su habitación tocando la guitarra.-Revela su posible cuñada.
-¡Argh! ¡Nohemy!-
-Ya déjala Mike, descuida Leyla, vivo con cuatro hermanos mayores.-
-Wow…tu novia si tiene los tornillos intactos, deberías aprender de ella, o mejor aun, consíguete otro que valga la pena Nohemy.-
-Hehehehe…-.
-Largo, ahora, ¨bebita de papi¨.- El joven de cabello negro comienza a enojarse al ser casi humillado.
-Trasero rosa, así le decía mamá…-Sube con una sonrisa victoriosa a las escaleras.
-Hehehehe…trasero rosa hehehe…-
-¡Nohemy! ¡Por favor!-

Leyla siguió aquella magnifica voz de su padre, como siempre lo encontró cantando ¨Hotel in california¨ de los Eagles, en sus años había sido un muy reconocido guitarrista y cantante del Blues, Rock y Pop, pero lo que más le gustaba era la música clásica era lo que siempre le cantaba a sus hijos desde bebes…

-Welcome to the Hotel California, Such a lovely place, Such a lovely face, Plenty of room at the Hotel California, Any time of year, you can find it here-
-Pa´ ya estoy aquí…-
-Princesa, esta mañana olvidaste tu bufanda.-
-Suficiente con el abrigo, la nevada acaba incrementar asi que… - En realidad no quería usar esa bufanda con estampado de ositos que su padre le había regalado, digo para una chica como Leyla usar ese tipo de cosas cursis seria una humillación social soportando el bullying.
-¿Qué tal la escuela?-
-Igual de siempre, tareas, profesores, clases aburridas…pero voy bien si eso quieres saber…-
-Hehehehe, que chica tan lista, por cierto tus hermanos no cenaran con nosotros, Erick tiene ensayo para su obra de teatro y Mike al cine con su novia.-
-Genial, solo nosotros dos sin escuchar los eructos de Erick.-
-Y más comida para nosotros.-
-Claro, pero ¿Cocinar?, tengo antojo de hamburguesas.-
-Que sean tacos.-
-No otra vez, yo sigo votando por hamburguesas.-
-Bien, se hará lo que digas, pero me debes los tacos.-
-Veremos, con tal de no cocinar todo el tiempo.-
-Hija, sé que desde que murió tu madre has tomado más responsabilidades y…-
-Olvídalo, ya pasó.-
-Pero eras tan pequeña, siento que hay cosas en la que necesitas a tu madre y me siento inútil al respecto, que pasaras la pubertad sin su guía o…-
-Pa´…esta conversación se está volviendo muy incómodo, mejor regresemos al tema de las hamburguesas.-
-Bien aunque…-
-Estoy bien, no te alteres viejo hehe.-
-Ya te pego Mike sus mañas ¿no?-
-Bueno tienes…-
-¡No lo digas! ¿Quieres hamburguesas?, tendrás hamburguesas.-
-Súper, solo que se vaya el trasero rosa y vamos por esas hamburguesas.-
-Tenlo por hecho.-

En una gigantesca mansión rodeado de antigüedades de todos los países, libros, lapidas con jeroglíficos, un lugar muy rustico pero hogar de Tara, sus padres eran unos famosos arqueólogos egipcios que viajaban por todo el mundo y dueños del museo Fine Arts en Boston aun así el amor hacia su hija siempre iba de primero….

-¡Amor! ¿Cómo te fue en la escuela cariño?- Su madre con un delantal puesto la abraza con ternura mientras que su padre baja del estudio para recibir a su amada hija con un acento extranjero.
-Excelente pero huele delicioso.-
Tara había nacido en el Cairo, Egipto, era hija única y su verdadero nombre era Isis Tahirah pero cuando sus padres la trajeron a los Estados Unidos para una mejor vida la inscribieron en la primaria y sus compañeros les costaba memorizarse su nombre, incluso la maestra así que de cariño la llamo Tara, apenas tenía siete años y le costaba el hablar tanto el inglés como el español tuvo que recibir varias clases para encajar entre la nueva sociedad, sobrevivió si eso quieren saber, pero aún le costaba esos extraños idiomas... 

-Tu madre preparo Kushari.-
-¡Fantástico! ¡Amo ese plato!-
-Lo sé, es mejor que la comida de la escuela.-Sonríe como cualquier madre cuando prueban sus platillos.
-Tu siempre hace feliz mi estómago mami.-
-Por algo me case con ella.-
-¡Oye!-
-Hehehe también porque te amo.-
-Oigan, por favor, no en la cena, luego se dan los cariñitos pero lejos de mí apenas soy una niña.-
- Bueno a comer familia antes de que se enfrié.-

Pero no toda chica tiene una vida color rosa, Natalie era una de ellas, llego muy entusiasmada a su casa buscando a su madre quien como siempre se encontraba diseñando una nueva línea para el mes, no era una diseñadora de modas muy exitosa pero ganaba lo suficiente para mantenerse…tampoco era una buena madre…

-Ya vine mamá… ¿Hola?, ya vine…-
-Sssh….ahorita no amor, estoy ocupada, necesito tener estoy diseños para antes de las seis y… ¡Argh!- Habla sin molestarse en voltearla a ver.
-Entiendo, pero quería contarte que…-
-El abrigo negro de tercio pelo hummm…quizás negro…por cierto, llegas tarde…-
-Lo se mamá, es porque…-
-Y este pantalón.... hay macarrones con queso en la estufa, puedes servirte…-
-Pero…han estado ahí desde ayer…-
-Ah… pues sírvete algo…-
-Iré a cenar al restaurante de Bruck´s , como siempre…-
-La billetera esta sobre la mesa…un toque de rojo quizás…hummm…-
-¨Gracias¨-.

La joven muy alegre se podía presentar en otro lugar pero en su casa era muy distinta su madre no le ponía atención desde que su marido y ella se habían separado, solo su padre le ponía toda la atención del mundo, le hablaba dos veces al día, le compraba lo que más le gustaba, sabia escucharla y comprenderla, incluso Natalie le había propuesto una vez luchar por su patria potestad debido a que su madre la había descuidado por completo, pero a pesar de todo los problemas que había tenido con su esposa no quería dañarla, era su única hija y sabía que en el fondo la quería demasiado pero Natalie lo no miraba de esa forma, solo miraba a su madre como a una extraña que con mucho esfuerzo la daba el hola al llegar a casa.
El caso de Brenda era muy distinto, una madre estricta y un padre extrovertido, pero ambos la querían al igual que su  hermano y hermana mayor, siempre pasaban un momento en familia…

-Papa, te acabaste el puré de patatas.- Reclama la rubia al ver el plato vacío.
-Oye necesito mucha energía para mañana, tenemos mucho que hacer en el taller.-
-¿Otro motor descompuesto?-
-Con llantas ponchadas y una luz fundida.-
-Se nota, no es un crimen darse una ducha papa.- Dice asqueada la hermana mayor al sentir tal peste.
-Es el olor de la lucha hija, el olor de un macho triunfador, el olor de…-
-Cariño ya basta, no en la cena, pero Nelly tiene razón, debes bañarte por eso te prepare la tina así que vamos, sino no tendrás cena.- Aparece una mujer alta de cabello corto y castaño.
-Pe-Pero he trabajado duro y-y-y… ¡Merezco respeto!-
-Ya, ya, ya, déjate de tus niñerías y ve a bañarte ¡PUNTO!-
-Siempre yo, siempre yo.- Se va sin tener opción, no si se trata de su esposa.
-Mamá, para la otra semana necesito el dinero de la graduación.- Encogida de hombros la rubia teme a la respuesta de su madre.
-¿Tan pronto?-
-Culpa al director.-
-Bueno, mañana iré al banco y te daré el dinero.-
-Gracias.-
-¡Y tu viejo te llevara de la mano hasta el escenario! ¡Para que mi niña se vuelva una mujer!- Sale semi-desnudo con solo una toalla tapándolo.
-Papá, voy a graduarme, no a casarme…-
-Pero paso tan pronto, aún recuerdo cuando era tan solo una niña y te llevaba al jardín de niños…-
-¡Ralf! ¡Al baño!-
-Claro querida.-
-Y más les vale que se coman todas las verduras, no quiero que dejen nada en sus platos o debajo de la mesa.-
-Si mama.-Contestan todos al mismo tiempo.

Elise preparaba la cena mientras que su hermano menor Alvin de diez años jugaba en su PlayStation 2 esperando ansiosamente la comida…

-¡ELISE! ¡Mi comida!-
-¿QUE CREES QUE ESTOY HACIENDO?-
-¡Pues no lo haces bien!-
-¡Argh! Pues si te crees el señor de todo enton..A-A-ACHIS…-

Al estornudar todas las ollas, platos y cubiertos cayeron asustando tanto a ella como al pequeño de ocho años…

-¡¿QUE PASO?!-
-No lo sé, creo que fue el viento.-
-Más bien un tornado, uju cuando mamá vea todo esto…-
-¿Qué insinúas? ¿Qué yo hice todo esto?-
-Pues el viento no fue.-
-Amarrare este cucharon con tu lengua para luego arrancártelo y enredarlo en tu… ¡Hola mama!- Entra una mujer sobrecargada de fólderes y un viejo maletín hasta que dejo caerlos al suelo al ver tal desastre.
-¿Pero que es todo esto?-
-¡Elise fue!-
-¡Que no fui yo!-
-Veo que otra vez peleando…-
-¡CLARO QUE NO!- Gritan ambos a la vez.
-Como sea, vengo muerta.-
-Prepare Patatas rellenas.-
-Awwww…gracias corazón, no sabes el hambre que tengo.-
-No es nada y no te preocupes por el desorden, Alvin y yo lo limpiaremos.-
-¿Yo?-
-¿Ves?, está dispuesto a hacerlo, así que tu come mami mientras aseamos la cocina.
-Gracias, ufff….mis pies… ¿Hum?, Elise… ¿Te sientes bien?
-Si mamá, ¿Por qué?-
-Te veo un poco pálida ¿Otra vez no pudiste dormir?-
-No comí bien, es todo.-
-Mañana te llevaremos al doctor para ver lo que tienes, esos malestares no son normales, los tienes desde que eras una niña.-
-No es necesario solo es la comida chatarra.-
-Iremos al doctor y es mi última palabra.-
-Como quieras pero te repito que no es nada-
-¡Hey!, ensuciaste mis patines. -Recoge los objetos llenos de sal y aderezo.
-¿Para qué los dejas aquí?-

Así era la vida de Elise, simplemente normal su madre se había divorciada hace muchos años haciéndose cargo de sus dos hijos, su ex – esposo bueno más adelante les explicare eso. Pero luego de cenar en familia con las mismas bromas de siempre y un jugo derramado, Elise se puso su pijama color lila y soltando su corto cabello se recostó tratando de conciliar el sueño mientras jugaba con la extraña moneda que aquel anciano le había dado...

-De la suerte…pfff…si, como no, quizás sea de Rusia… ¿O Mongolia?-

Intentando descifrar la procedencia de esa moneda la chica queda profundamente dormida dejando soltar el objeto que cayó en la cara dorada que la acompañaría en el mayor de sus sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario