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viernes, 17 de enero de 2014

Liware, la carta sellada (Libro del sol) Prologo





Liware
La carta sellada


Libro del sol




Jennifer Medina









Prólogo
Muchos dicen que la mayoría de los humanos poseen una pequeña mente debido a que no vemos más allá de nuestras ideas, desde niños comenzamos a creer que aquellos seres fantásticos que leíamos en los cuentos de hadas son reales hasta que con el pasar de los años te hace pensar lo contrario, dejando atrás esos pensamientos ridículos como dicen muchos para lograr crecer en ese mundo mortal ignorando la posibilidad de la existencia de un mundo épico, bueno, esta es la historia de uno que solo está conectado en nuestros sueños, una tierra en donde todo lo imposible se vuelve real, no, no hablo de los videojuegos. Liware, un mundo que fue creado antes que el nuestro en donde sus habitantes eran seres fantásticos, su magia era el cetro, su vida muy prolongada, las riquezas infinitas, todo lo que un humano ambicionaba, pero como en toda tierra hay un superior que mantiene esa paz, Eirika era la emperatriz de Liware, gobernaba con justicia y compasión, ella  junto con sus tres guardianes y su sucesora, Lia, una joven de dieciséis años muy talentosa entre los guardianes; no muchos reyes estaban de acuerdo que ella tomara el trono debido a su corta edad, en especial el rey Fairagon, un hombre que siempre se oponía a las decisiones de Eirika sin darse cuenta que su primogénito, Len, de la edad de diecisiete años, se encontraba en secreto con Lia, ambos se amaban intensamente sin importar las consecuencias de sus actos, sabían que el padre de Len se opondría a esa relación por dos razones, la primera era porque repudiaba a esa chica desde el primer momento que la vio y la segunda es porque poseía magia blanca que provenía solo de la luna, todos le llamaban, la hechicera blanca, todo lo contrario de Len quien manejaba la magia oscura y el don de la telequinesis, un don que muy pocos poseían, para el rey Fairagon, sería una aberración que ambas sangres se mezclaran, llego el día que Eirika falleció quedando al mando la hechicera de la luna, pero su soberanía no duro por mucho tiempo ya que una noche por malas lenguas, la noticia de su relación llego a oídos del malvado soberano, desatando una rabia que haría lo que fuera por separarlos mandando a llamar a una asesina muy famosa llamada Aridai, ordenándole que se deshiciera de aquella mujerzuela como le decía el, quien había sido capaz de enredar a su hijo en su telaraña, cumpliendo esa orden, entre las sombras, le arrebato la vida a Lia causándole un gran dolor a Len, corrompiendo su alma y endureciendo su corazón, paso semanas buscando al responsable de su muerte, hasta que las pistas los condujeron hacia su padre asesinándolo de la manera más cruel que ninguna persona merece, pero aun asi su sed de venganza no se había saciado comprendiendo que la única forma conseguir lo que quiere era tomando aquel poder que una vez le perteneció a Lia usurpando su trono y siendo nombrado el nuevo emperador de Liware.

Sin embargo, las riquezas y el poder no podían curar esas cicatrices que llevaba dentro así que con su obsesión de recuperar a Lia recurrió ante una temible bruja para descifrar la clave que lo llevaría hacia su futura reina, el ser místico le menciono sobre tres piezas que eran las única que podían burlar la muerte: El libro oscuro, poseía todo hechizo y encantamiento del mas allá, por suerte Len se lo había arrebatado a su dueña y creadora, la muerte, la segunda pieza era La llave del otro yo, lamentablemente se decía que solo era un mito, nadie había encontrado o visto tal artefacto sin embargo el joven no perdería ni una sola oportunidad, por ultimo estaba la tercera pero muy importante pieza la cual era la carta sellada, considerada como una de las armas más temidas pero ambicionadas en Liware, según la leyenda el dios del sol y la diosa de la luna tomaron todo el caos de esas tierras convirtiéndolo en un poderoso destello de magia blanca y negra depositándolo en una pequeña carta y sellándola para siempre, luego de eso los dioses con su poder tallaron en todos los templos sagrados una profecía:





“La elegida vendrá

Y la hechicera revivirá

Cuando eso pase

Serán una sola y

Volverá la luz de nuevo

Y la oscuridad se

Ira por completo”



Solo una sonrisa maliciosa se formo en los labios del oscuro emperador al escuchar tal profecía ya que él era de esas personas que no creía en leyendas, y si fuera cierto lo de la elegida seria placentero matarla como la pequeña oveja blanca e indefensa que es, sin embargo no pasaría en alto lo de las tres piezas sobre todo si se trataba de la carta sellada la que le daría un infinito poder convirtiéndolo más fuerte que los mismos dioses.

Luego de que Len reinara sobre todo Liware los tres guardianes huyeron debido a que no podían contra su magia, los guardias y hechiceros que antes servían a la emperatriz no tuvieron más opción que arrodillarse ante su nuevo rey, la diosa de la luna recurrió ante los espíritus elementales para unir fuerzas y crear las armas que serian lo suficientemente capaces para detener al soberano, Tierra, Agua, Rayo, Sol, fueron los espíritus que depositaron la mitad de sus vidas en unos pequeños dijes que tenían la forma del símbolo de cada elemento, por último la diosa de la luna deposito parte de su vida en un dije que ella misma habia tallado, simbolizando el elemento de la luz, que solo seria exclusivamente para la elegida, los artefactos fueron escondidos hasta la llegada de sus portadores.

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