Capítulo
1
Elise
Mundo
mortal, Estados Unidos, Boston...
Era
un día nevado en la preparatoria West, en Cambridge, un hombre robusto, canoso
y con anteojos anticuados impartía la clase de historia hasta que noto que una
de sus alumnas de cabello recogido y corto se había quedado dormida en casi
toda la hora, despertándola con su regleta, lo más común en una escuela…
-¡Señorita
Wilson!- Golpea el pupitre con la regleta.
-¡Eck!
¡Ya vino el taxi!-
Si,
ella es Elise Wilson, quizás no era lo que esperaban pero es algo ¿no?, digo,
pudo haber sido peor…
-¡SILENCIO!,
esto no es programa de comedia, dos puntos menos a cada uno.- Calla al escuchar
las risas de sus alumnos.
-¡Argh!,
no es justo, ella fue la que se durmió…-
-¡TRES
PUNTOS!-
-Elise,
ya me canse de picarte con mi lápiz para que te mantengas despierta.- Una joven
de cabellos castaños con unos hermosos ojos verdes.
-No
fue mi culpa Natalie, es que…-
-¡Señorita
Wilson!, ya que esta tan ansiosa en participar, dígame ¿En qué año fue la
revolución Rusa?-
-Ummm…claro,
la revolución Rusa…ehh….-
-Fue
en 1917.-Interrumpe Natalie al ver la cara perdida y demacrada de su amiga.
-Gracias
señorita Carter, pero la pregunta era para ella, no para usted.-
-Pero
yo…-
-Y
ya que les gusta compartir información, supongo que no habrá problema que
compartan el mismo castigo.-
-¿Otra
vez?- Se quejan ambas.
-Y
agradezcan que es eso y no una F en el examen.-
-¡Pero!-
-Como
les decía, la revolución rusa marco a la familia Romanov por…- Continua con su
clase dejando a Elise con la palabra en la boca.
-Ugh…otra
semana de castigo... Elise…¿Elise?- Pica fuertemente con el lápiz a la joven al
ver que de nuevo se había quedado dormida*
-¡Auch!-
Luego
de esa clase llego la hora del almuerzo, la comida como en toda escuela no era
tan satisfactoria pero ya estaban acostumbrados a la carne secreta de Jolly, Elise
y Natalie lograron agarrar una mesa, tratando de comer sus penas en un sándwich
de mantequilla de maní…
-No
puedo creer que nos volvieran a castigar.-
-Lo
siento, estoy un poco…desvelada…-
-¿Otra
vez no pudiste dormir?-
-Tuve
pesadillas…-
-Elise,
no has pensado ir con un doctor o algo así, has tenido esas espantosas
pesadillas desde que eras una niña…no es algo normal…-
-Estaré
bien, debe de ser mi alimentación o algo así, nada sin importancia.-
-Pero…-
-¡Un
poco más y pensé que moriría en esa clase!- Aparecen dos chicas, una de cabello
lacio rubio y ojos azules y la otra de cabello menos largo y negro con un mechón
rojo pintado en frente y ojos castaños-
-Adivinare,
¿Matemáticas?-Muestra una sonrisa de ironía Natalie cosa que le molesto un poco
a la rubia.
-¡Peor!
¡Gimnasia!-
-Brenda,
solo basta en ir y ya, digo, es gimnasia.-
-Lo
mismo le dije…-Recalca la chica fría del mechón.
-No
estás ayudando Leyla, es fácil para ti porque el entrenador no te presiona.-
-Solo
tienes que ir por el balón…-
-Estaba
lejos.-
-Como
sea… ¿Y a ti qué?, pareces un fantasma.- Nota Leyla al igual que Brenda las
ojeras de su amiga-
-Estas
algo pálida-
-No
es nada, enserio, ¿Y Tara?- Le pregunta a Leyla tratando de evadir el tema,
generalmente a ella no le gusta tocar mucho el tema de sus pesadillas pero
siempre existirá una que otra amiga curiosa ¿no?
-Fue
a su casillero por el libro de Ciencias, no tardara…-Responde la joven del
mechón mientras buscaba algo entre las hojas de su libro de biología, dando
tiempo a que Brenda hablara-
-¿Y
ustedes?-
-Nos
castigaron…-Mira a Elise de una manera amenazadora hasta que nuevamente Leyla
abre la boca.
-¿Y
esta vez porque?-
-Porque
me dormí, ¿Ok?, no he conciliado el sueño en dos días y me siento fatal.-
-Si
no te sientes bien, ve a tu casa- La rubia le aconseja tratando de animarla un
poco al igual que la de los ojos verdes.
-Me
castigaron ¿Recuerdas?, tengo que cumplirlo esta tarde…-
-Habla
con el director, explícale lo que sucede- Sugiere Natalie.
-¿Y
dejarte?, ni de broma, por mi culpa estas en esta situación, además, como no
hacemos nada en el salón de castigo puedo dormir un poco.-
En
ese instante la atención de ellas fue robada al ver una chica despidiéndose a
besos con su apuesto novio, la joven de dieciséis poseía ojos cafés al igual que
su muy largo cabello recogido mientras que su novio era el típico chico rubio
con bonitos ojos que toda chica quiere (excepto yo)…
-Más
cursi no podrías ser…-
-También
es un gusto verte Leyla.-Le dice sarcásticamente con un acento extranjero.
-Me
imagino que Steven tiene práctica de futbol.- La rubia disimuladamente mira al
novio de la chica el cual era guapísimo.
-Hehehe,
sí, pero luego iremos por un capuchino, hasta me dio un dije, miren.- Muestra
el objeto en forma de corazón.
-Sí
que es lindo.-Natalie se queda asombrada por el artefacto al igual que la
rubia.
-¡Wow!,
quiero un novio así.-
-Lo sé,
es el chico que cualquiera quisiera tener.-
-Por
supuesto hehehe…-Pero el silencio de Elise y Leyla pararon las risas entre
ellas mientras que esas dos solo se miraban mutuamente.
-¿Qué?,
¡oh!, vamos, tan siquiera alégrense por mi.-
-Tú
sabes nuestra opinión sobre Steven…- Se lo dice Elise con una cara de pocos
amigos.
-Lo sé,
pero si tan solo lo conocieran…-
-Lo
conozco desde tercer grado y creo que es un completo patán con cabeza hueca y
trasero de mandril.-
-¡Leyla!-
Es callada por Elise antes de que siguiera, pero era raro cuando Leyla seguía
una orden.
-¿Qué?,
es la verdad…en lo único en lo que es bueno es intercambiando saliva.-
-Escucha
Tara, es lindo que estés feliz y todo eso, pero…Steven…no es lo que tú piensas
y…-
-¡Argh!
¡Solo déjalo! ¡Es un egocéntrico que le gusta jugar con las chicas!-
-Eso
no es cierto, el me quiere, lo sé, estoy segura.-
-Claro,
como esconde sus mentiras con bonitas palabras…-
-¡Eso
no es cierto!-
-¡Sssshhh!,
niñas, bajen la voz, estamos llamando la atención y siento que mi cabeza
explota…-Las tranquiliza antes de que iniciaran con la misma discusión de
siempre, pero Leyla se levantó bruscamente de la mesa.
-Iré
por más servilletas…-
-Odio
cuando se pone en esa actitud.-
-No
le hagas caso, ya la conoces, mejor dinos a donde irán jejeje.-Sus ojos verdes
brillan al saber más sobre la situación.
-Bueno,
el me hablo sobre una cafetería cerca de…-
-Iré
al tocador, necesito lavarme la cara quizás eso me despierte.-
-¿Ahora
tu Elise?- Se decepciona más Taty.
-Ya
vuelvo, ni modo que me pierda.-
A la
mitad del camino se topó con Leyla quien decidió acompañarla al baño de niñas,
la joven se lavo varias veces su rostro sin tener resultado alguno…
-¿Y qué
pesadilla fue esta vez? ¿La de la mujer con el tatuaje?-
-No…bueno,
en realidad…no fue una pesadilla… sino un sueño extraño…-
-Al
menos es uno nuevo…-
-No
es gracioso Leyla, soñé con un joven…tenia piel blanca y ojos grises...-
-Ugh…y
me imagino que lindo también.-
-Bueno…si
pero ese no es el punto, lo que me dejo intrigada es que me tomaba de la mano y
me decía cosas muy lindas como que me protegería de todas esas pesadillas si
aceptaba irme con el…-
-¿Y
lo hiciste?-
-¡No!...es
que…desperté para entonces…y…no estaba segura si irme con él o no…-
-Deberías
hacerlo solo por curiosidad, digo, solo es un sueño, quizás el tipo te ayude a
superar esas pesadillas.-
-No
creo, he tenido estos sueños y pesadillas desde que tengo memoria, mi mama dice
que es solo por el estrés…-
-Sí,
y mi papa cree que Madonna contestara sus correos.-
-Hehehe…-
-¿Mejor?-
-Un
poco, pero al salir del castigo iré por un buen café.-
-Sí,
lo necesitas.-
En
dos horas de castigo y pura agonía (he de decirlo yo), Elise aprovecho a dormir
un poco hasta que uno de los jóvenes realizo una guerra con bolitas de papel, fue
una tarde muy ocupada y no entrare en detalles, pero al final las dos chicas
salieron de ese martirio, tomando sus propios caminos, la nevada incrementaba
al igual que el frio, una pequeña parada por un latte hizo entrar un poco en
calor a Elise, siguiendo su rumbo pasando por un pequeño puente en donde se
resbalo, por suerte un vago que siempre solía estar sentado por ese lugar la
ayudo a pararse notando sus leves raspaduras…
-Cuidado
niña, todo esto está muy resbaladizo.-
-Auch...ehh…este
no ha sido mi dia…-
-Tranquila,
llegando a tu casa podrás limpiarte esas raspaduras.-
-Claro,
ummm...gracias.-Comienza a cojear un poco.
-¿Segura
que puedes ir sola?-
-Sí,
mi casa está cerca.-
-Puedo
ayudarte si quieres o al menos siéntate un momento.-
-Es
que…bueno…solo un momento…- Se sienta sobre el suelo al igual que el anciano.
-Si
me permites el alago, tienes bonitos ojos.- Al oír eso los ojos de la joven se
abrieron como dos platos pensando lo peor tras ese comentario- Hehe… no te
asustes que no soy ningún loco pervertido, es que no muchas tienen ojos de un
color miel tan intenso, ¿Los sacaste de tu padre?, o quizás tu madre tiene
también ese lindo color de ojos.
-Ummm…no,
ninguno de mis padres tiene este color de ojos, según mi mama la madre de mi
padre tenía este color pero a veces no le creo…-
-Puede
ser, pero debes de tener cuidado cuando camines sola por estos lugares, con esos
ojos puedes llamar la atención de cualquier muchacho hehe.-
-Hahahaha…
naaahhh…un hámster atrae más la atención que yo.-
-No
creo, eres demasiado bonita, pero una
bonita muy desvelada-
-¿Se
nota?-
-Estas
más blanca que la nieve, las pesadillas suelen hacer eso.-
-¿Cómo
sabe que he tenido pesadillas?-
-Bueno
es más que obvio, es lo único que nos evita dormir, escucha, quizás no te ayude
pero…-
El
anciano saca en uno de sus bolsillos una moneda muy extraña al igual que su
símbolo, una cara era de oro y la otra de plata, Elise tomo y observo
detenidamente el objeto, tratando descifrar de que país era…
-Es
una moneda única, por eso la considero de la buena suerte.-
-Ummm…fascinante…-Dice
decepcionada esperando algo mejor,
aunque bueno…es un vagabundo, ¿Qué esperaba? ¿Un IPhone?
-Lo sé,
no es gran cosa, aun…pero todo a su tiempo jovencita.-
-Gracias
hehehehe….bueno tengo que irme, tengo que pasar por mi hermano y preparar la
cena-.
-¿Segura
que puedes?-
-Sí,
ya no me duele, muchas gracias por la moneda.-
-Cuídala
y cuídate tú también,-
-Claro,
¡OH!, antes de que me vaya me gustaría saber de qué país es esta mone…-
Pero
cuando nuevamente se dio la vuelta el vagabundo ya no se encontraba cosa que la
dejo extrañada pero sin tomarle importancia y continuando con su camino.
Mientras que en una calle llamada avenida Pensilvania en una casa de doble
piso, Leyla entro colocando su abrigo de color crema en el perchero y tirando
su bolso sobre el sillón…
-¡Pa´!
¡Ya vine! ¿Pa´?-
En
el comedor encuentra a su hermano de veintiún años platicando con su novia de
cabellos rojizos y ojos azules, besuqueándose, ella era totalmente hermosa al
menos para el…
-¡Hey
besucón!, ¿Y papá?-
-¡Ejem!,
ahora no.-
-Hola
Nohemy, ¿Ahora dime en donde esta papa Mike?-
-No
lo sé.-
-Está
en su habitación tocando la guitarra.-Revela su posible cuñada.
-¡Argh!
¡Nohemy!-
-Ya
déjala Mike, descuida Leyla, vivo con cuatro hermanos mayores.-
-Wow…tu
novia si tiene los tornillos intactos, deberías aprender de ella, o mejor aun,
consíguete otro que valga la pena Nohemy.-
-Hehehehe…-.
-Largo,
ahora, ¨bebita de papi¨.- El joven de cabello negro comienza a enojarse al ser
casi humillado.
-Trasero
rosa, así le decía mamá…-Sube con una sonrisa victoriosa a las escaleras.
-Hehehehe…trasero
rosa hehehe…-
-¡Nohemy!
¡Por favor!-
Leyla
siguió aquella magnifica voz de su padre, como siempre lo encontró cantando
¨Hotel in california¨ de los Eagles, en sus años había sido un muy reconocido
guitarrista y cantante del Blues, Rock y Pop, pero lo que más le gustaba era la
música clásica era lo que siempre le cantaba a sus hijos desde bebes…
-Welcome to the Hotel California, Such a lovely
place, Such a lovely face, Plenty of room at the Hotel California, Any time of year, you can
find it here-
-Pa´
ya estoy aquí…-
-Princesa,
esta mañana olvidaste tu bufanda.-
-Suficiente
con el abrigo, la nevada acaba incrementar asi que… - En realidad no quería
usar esa bufanda con estampado de ositos que su padre le había regalado, digo
para una chica como Leyla usar ese tipo de cosas cursis seria una humillación
social soportando el bullying.
-¿Qué
tal la escuela?-
-Igual
de siempre, tareas, profesores, clases aburridas…pero voy bien si eso quieres saber…-
-Hehehehe,
que chica tan lista, por cierto tus hermanos no cenaran con nosotros, Erick
tiene ensayo para su obra de teatro y Mike al cine con su novia.-
-Genial,
solo nosotros dos sin escuchar los eructos de Erick.-
-Y más
comida para nosotros.-
-Claro,
pero ¿Cocinar?, tengo antojo de hamburguesas.-
-Que
sean tacos.-
-No
otra vez, yo sigo votando por hamburguesas.-
-Bien,
se hará lo que digas, pero me debes los tacos.-
-Veremos,
con tal de no cocinar todo el tiempo.-
-Hija,
sé que desde que murió tu madre has tomado más responsabilidades y…-
-Olvídalo,
ya pasó.-
-Pero
eras tan pequeña, siento que hay cosas en la que necesitas a tu madre y me
siento inútil al respecto, que pasaras la pubertad sin su guía o…-
-Pa´…esta
conversación se está volviendo muy incómodo, mejor regresemos al tema de las
hamburguesas.-
-Bien
aunque…-
-Estoy
bien, no te alteres viejo hehe.-
-Ya
te pego Mike sus mañas ¿no?-
-Bueno
tienes…-
-¡No
lo digas! ¿Quieres hamburguesas?, tendrás hamburguesas.-
-Súper,
solo que se vaya el trasero rosa y vamos por esas hamburguesas.-
-Tenlo
por hecho.-
En
una gigantesca mansión rodeado de antigüedades de todos los países, libros,
lapidas con jeroglíficos, un lugar muy rustico pero hogar de Tara, sus padres
eran unos famosos arqueólogos egipcios que viajaban por todo el mundo y dueños
del museo Fine Arts en Boston aun así el amor hacia su hija siempre iba de
primero….
-¡Amor!
¿Cómo te fue en la escuela cariño?- Su madre con un delantal puesto la abraza
con ternura mientras que su padre baja del estudio para recibir a su amada hija
con un acento extranjero.
-Excelente
pero huele delicioso.-
Tara
había nacido en el Cairo, Egipto, era hija única y su verdadero nombre era Isis
Tahirah pero cuando sus padres la trajeron a los Estados Unidos para una mejor
vida la inscribieron en la primaria y sus compañeros les costaba memorizarse su
nombre, incluso la maestra así que de cariño la llamo Tara, apenas tenía siete
años y le costaba el hablar tanto el inglés como el español tuvo que recibir
varias clases para encajar entre la nueva sociedad, sobrevivió si eso quieren
saber, pero aún le costaba esos extraños idiomas...
-Tu
madre preparo Kushari.-
-¡Fantástico!
¡Amo ese plato!-
-Lo sé,
es mejor que la comida de la escuela.-Sonríe como cualquier madre cuando
prueban sus platillos.
-Tu
siempre hace feliz mi estómago mami.-
-Por
algo me case con ella.-
-¡Oye!-
-Hehehe
también porque te amo.-
-Oigan,
por favor, no en la cena, luego se dan los cariñitos pero lejos de mí apenas
soy una niña.-
- Bueno
a comer familia antes de que se enfrié.-
Pero
no toda chica tiene una vida color rosa, Natalie era una de ellas, llego muy
entusiasmada a su casa buscando a su madre quien como siempre se encontraba
diseñando una nueva línea para el mes, no era una diseñadora de modas muy
exitosa pero ganaba lo suficiente para mantenerse…tampoco era una buena madre…
-Ya
vine mamá… ¿Hola?, ya vine…-
-Sssh….ahorita
no amor, estoy ocupada, necesito tener estoy diseños para antes de las seis y… ¡Argh!-
Habla sin molestarse en voltearla a ver.
-Entiendo,
pero quería contarte que…-
-El
abrigo negro de tercio pelo hummm…quizás negro…por cierto, llegas tarde…-
-Lo
se mamá, es porque…-
-Y
este pantalón.... hay macarrones con queso en la estufa, puedes servirte…-
-Pero…han
estado ahí desde ayer…-
-Ah…
pues sírvete algo…-
-Iré
a cenar al restaurante de Bruck´s , como siempre…-
-La
billetera esta sobre la mesa…un toque de rojo quizás…hummm…-
-¨Gracias¨-.
La
joven muy alegre se podía presentar en otro lugar pero en su casa era muy
distinta su madre no le ponía atención desde que su marido y ella se habían
separado, solo su padre le ponía toda la atención del mundo, le hablaba dos
veces al día, le compraba lo que más le gustaba, sabia escucharla y
comprenderla, incluso Natalie le había propuesto una vez luchar por su patria
potestad debido a que su madre la había descuidado por completo, pero a pesar
de todo los problemas que había tenido con su esposa no quería dañarla, era su
única hija y sabía que en el fondo la quería demasiado pero Natalie lo no
miraba de esa forma, solo miraba a su madre como a una extraña que con mucho
esfuerzo la daba el hola al llegar a casa.
El
caso de Brenda era muy distinto, una madre estricta y un padre extrovertido,
pero ambos la querían al igual que su hermano
y hermana mayor, siempre pasaban un momento en familia…
-Papa,
te acabaste el puré de patatas.- Reclama la rubia al ver el plato vacío.
-Oye
necesito mucha energía para mañana, tenemos mucho que hacer en el taller.-
-¿Otro
motor descompuesto?-
-Con llantas ponchadas y una luz fundida.-
-Se nota, no es un crimen darse una ducha papa.- Dice
asqueada la hermana mayor al sentir tal peste.
-Es el olor de la lucha hija, el olor de un macho
triunfador, el olor de…-
-Cariño ya basta, no en la cena, pero Nelly tiene
razón, debes bañarte por eso te prepare la tina así que vamos, sino no tendrás
cena.- Aparece una mujer alta de cabello corto y castaño.
-Pe-Pero he trabajado duro y-y-y… ¡Merezco respeto!-
-Ya, ya, ya, déjate de tus niñerías y ve a bañarte
¡PUNTO!-
-Siempre yo, siempre yo.- Se va sin tener opción, no
si se trata de su esposa.
-Mamá, para la otra semana necesito el dinero de la
graduación.- Encogida de hombros la rubia teme a la respuesta de su madre.
-¿Tan pronto?-
-Culpa al director.-
-Bueno, mañana iré al banco y te daré el dinero.-
-Gracias.-
-¡Y tu viejo te llevara de la mano hasta el escenario!
¡Para que mi niña se vuelva una mujer!- Sale semi-desnudo con solo una toalla
tapándolo.
-Papá, voy a graduarme, no a casarme…-
-Pero paso tan pronto, aún recuerdo cuando era tan
solo una niña y te llevaba al jardín de niños…-
-¡Ralf! ¡Al baño!-
-Claro querida.-
-Y más les vale que se coman todas las verduras, no
quiero que dejen nada en sus platos o debajo de la mesa.-
-Si mama.-Contestan todos al mismo tiempo.
Elise preparaba la cena mientras que su hermano menor
Alvin de diez años jugaba en su PlayStation 2 esperando ansiosamente la comida…
-¡ELISE! ¡Mi comida!-
-¿QUE CREES QUE ESTOY HACIENDO?-
-¡Pues no lo haces bien!-
-¡Argh! Pues si te crees el señor de todo enton..A-A-ACHIS…-
Al estornudar todas las ollas, platos y cubiertos
cayeron asustando tanto a ella como al pequeño de ocho años…
-¡¿QUE PASO?!-
-No lo sé, creo que fue el viento.-
-Más bien un tornado, uju cuando mamá vea todo esto…-
-¿Qué insinúas? ¿Qué yo hice todo esto?-
-Pues el viento no fue.-
-Amarrare este cucharon con tu lengua para luego
arrancártelo y enredarlo en tu… ¡Hola mama!- Entra una mujer sobrecargada de
fólderes y un viejo maletín hasta que dejo caerlos al suelo al ver tal
desastre.
-¿Pero que es todo esto?-
-¡Elise fue!-
-¡Que no fui yo!-
-Veo que otra vez peleando…-
-¡CLARO QUE NO!- Gritan ambos a la vez.
-Como sea, vengo muerta.-
-Prepare Patatas rellenas.-
-Awwww…gracias corazón, no sabes el hambre que tengo.-
-No es nada y no te preocupes por el desorden, Alvin y
yo lo limpiaremos.-
-¿Yo?-
-¿Ves?, está dispuesto a hacerlo, así que tu come mami
mientras aseamos la cocina.
-Gracias, ufff….mis pies… ¿Hum?, Elise… ¿Te sientes
bien?
-Si mamá, ¿Por qué?-
-Te veo un poco pálida ¿Otra vez no pudiste dormir?-
-No comí bien, es todo.-
-Mañana te llevaremos al doctor para ver lo que
tienes, esos malestares no son normales, los tienes desde que eras una niña.-
-No es necesario solo es la comida chatarra.-
-Iremos al doctor y es mi última palabra.-
-Como quieras pero te repito que no es nada-
-¡Hey!, ensuciaste mis patines. -Recoge los objetos
llenos de sal y aderezo.
-¿Para qué los dejas aquí?-
Así era la vida de Elise, simplemente normal su madre
se había divorciada hace muchos años haciéndose cargo de sus dos hijos, su ex –
esposo bueno más adelante les explicare eso. Pero luego de cenar en familia con
las mismas bromas de siempre y un jugo derramado, Elise se puso su pijama color
lila y soltando su corto cabello se recostó tratando de conciliar el sueño
mientras jugaba con la extraña moneda que aquel anciano le había dado...
-De la suerte…pfff…si, como no, quizás sea de Rusia…
¿O Mongolia?-
Intentando descifrar la procedencia de esa moneda la
chica queda profundamente dormida dejando soltar el objeto que cayó en la cara
dorada que la acompañaría en el mayor de sus sueños.