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lunes, 7 de abril de 2014

Capitulo 3

Capítulo 3
Demencia


La chica cayó de la cama sudando como un puerco si podría agregar y tratando de liberarse de sus propias sabanas hasta por fin lograrlo solo que se alteró más al ver que se encontraba en su habitación hehehe…es gracioso cuando se pone pálida y helada que un cubito de hielo…

-¿Qué es esto? Si yo estaba… ¿Y Matt? ¿Y los hombrecito salvajes? En donde…-
-Amor… ¿Todo está bien ahí dentro?- Mamá toca la puerta al escuchar los ruidos.
-Ummm…nada mamá solo…hablaba dormida…-
-¿Otra vez tuviste esas horrendas pesadillas?-
-No, no, en realidad me anoche me dormí con antojos de hot cakes que hasta soñé con ellos hehe…-
-Bueno es tu día de suerte, prepare hot cakes de vainilla con canela, tu favorito amor.-
-Eres tan linda mami hehe…umm…ya bajo solo me daré una buena ducha.-
-Bien pero date prisa que se te hará tarde para la escuela.-

Luego del interrogatorio de la señora de la casa, Elise se levantó y se encerró en el baño, mirándose en el espejo su pelo desaliñado, ojeras de segundo grado y residuos de baba en su mentón…ugh…bueno es el aspecto común de toda persona luego de despertarse pero en fin abrió el grifo para llenar la tina mientras se desvestía y luego se sumergió entre las burbujas meditando en el extraño sueño que tuvo…claro si es que fue sueño…pero por parte le gustaba tener esas pesadillas y lo digo por el chico de ojos grises muy claros que llegaba a sacarla de aprietos, siempre la protegía de todo aquello que podía lastimarla…se sentía diferente…desgraciadamente la realidad para ella era otra…

-¡Fíjate por donde vas fenómeno!- Un chico del equipo de fútbol empuja a Elisa haciendo que botara su almuerzo en medio de la cafetería.- ¿Qué acaso el camino no es lo suficientemente grande para ti?-
-Jordán se más comprensivo lindo, ¿No ves que las locas no saben diferenciar lo real con lo imaginario? Obviamente por eso no vio por donde iba hahahahahaha…- La típica chica popular que todos odian.

A veces uno desea que los sueños fueran su realidad porque en ese mundo solo tú tienes el poder de manejarlo a tu antojo…

-¿Qué sucede Elise? ¿Esperas que las sombras vengan a salvarte?- Como odio a esa chica y a su novio…- ¡Oh no! ¡Creo que va a llorar la loquita!-
-¡Cuidado Julie! ¡Las locas son peligrosas cuando se enojan!-
-¡Ya déjenme en paz!- Contiene sus lágrimas tras esa humillación.
-¡Uy ya se enojó! ¡Y la niña quiere llorar! Tienes suerte de ser una chica desequilibrada hahahaha…-
-¡Oye Jordán!-

El chico al darse la vuelta recibe un puñetazo en la nariz de parte de Leyla quien luego tiro pudin de tapioca sobre su cabeza…

-¿Ahora quien quiere llorar Jordán? Pero velo por el lado bueno con un toque de chispitas de chocolate y quedaras mejor que el yogurt.-
-¡Cuidado con quien te metes huérfana!- Amenaza la prepotente Julie.
-Veo que tú también quieres una nariz torcida…o quizás quieras que el hada de los dientes te visite esta noche aunque en lo personal me gustaría la primera opción.-
-Mira Leyla te recuerdo que mis padres son los benefactores de esta…-
-Con mayor razón no querrás que te vean con un solo diente ¿O sí?-
-No te tengo miedo huérfana.-
-Bueno solo te recuerdo que vivo con dos hermanos mayores que conocen bastantes artes y ganaron bastantes títulos en esta escuela.-

Eso fue más que suficiente para hacer retroceder a la fastidiosa chica quien ni se molestó en ayudar a su noviecito, típico…

-¿Estas bien?- Pregunta Leyla al ver a su amiga humillada.
-Si...gracias.-
-No les hagas caso son unos imbéciles.-
-Pero te meterás en líos por mi culpa…no debiste…-
-No dirán nada esos cretinos, créeme.-
-Si tan solo no tuviera esas malditas pesadillas…quizás no me creerían loca…-
-No digas eso, tu no estas…-
-Si estoy loca Leyla…estoy loca…solo…déjame sola…- Sale corriendo de la cafetería desprendiendo todo su llanto.
-¡Elise espera!-
-¿Qué sucede Leyla?- Aparece la egipcia con su tono extranjero.
-Lo de siempre Tara…ya vuelvo…-

Elise se había encerrado en uno de los cubículos del baño llorando lo menos posible para que nadie la escuchara, las humillaciones de sus compañeros de escuela pasaba continuamente debido a las alucinaciones y sueños que tenía casi todos los días, su único apoyo eran sus amigas…pero sobre todo Leyla…

-Elise…sé que estás ahí, sal ¿Quieres?-
-Vete, quiero estar sola…- Se escucha su voz entrecortada
-No, no quieres…escucha no te obligare a salir de ahí pero trata de ignorar las habladurías de esos tarados que lo único que tienen es…bueno…mucho dinero.-
-¿Solo eso?-
-Okey tu sabes que no soy buena consolando pero no les pongas atención, créeme ya he vivido esto.-
-No quiero que nadie me vea así…-Se digna a salir mostrando sus ojos y nariz hinchada igual o más que los de Santa Claus.
-Seguramente Natalie tendrá algo para retocarte pero si te suplicaría que te limpiaras la nariz.-
-Hehe…en realidad quiero regresar a mi casa, no me siento muy bien.-
-Bueno ¿Qué crees? Igual yo así que porque no nos vamos de pinta, tengo antojo de un café.-
-Y de paso una dona-
-Pero que sea sin relleno.-

Por otro lado Natalie se encontraba en el hospital general de Massachusetts en donde su padre trabajaba como pediatra, es más el ayudo a su ex-esposa a traer a Natalie al mundo lo cual fue el más bello momento de toda su vida…

-Hola Faith, ¿Se encuentra mi papá disponible?-
-Hahaha tienes suerte, es su hora de descanso y conociéndolo debe estar en la cafetería devorándose un…-
-Sándwich de albóndigas con patatas, era de esperarse bueno iré a verlo.-

Estaba a punto de tomar el ascensor cuando una gran multitud salía y entraba de ahí, fue donde decidió tomar las escaleras hasta el tercer piso…jamás se imaginó que se toparía con lo más dulce y bello…

-¡Hey!- Siente como el flash de una cámara golpea sus pupilas.
-¡Oh! ¡Lo siento! ¡No te vi pasar!-

Vio a un joven de aproximadamente veinte años, calvo, piel blanca pero con unos atractivos ojos sumamente azulados, en su manos tenía una cámara Nikon D7100 y sobre su cama tenia un maletín lleno de diferentes lentes…

-Sí que no bromean sobre las lucecitas de colores.-
-Enserio discúlpame, quería ver cómo estaba la luz.-
-Está bien sé que no fue tu culpa pero… ¿Qué rayos haces con una cámara?-
-Ummm…tomar fotos supongo.-
-Yo sé que para tomar fotos pero a lo que me refiero es si te permiten estar con eso.-
-Conmigo hicieron una excepción los doctores dijeron que necesitaba una distracción y bueno…la fotografía es una de mis grandes pasiones así que…-
-Y tu…ummm… ¿Estas enfermo o algo así?- Claro que si tonta, ¿Para qué más estarías en el hospital postrado en una cama? Ella ya sabía que había hecho una pregunta estúpida pero no quería que su curiosidad fuera tan obvia.- Lo siento no debí…
-No está bien, ya estoy acostumbrado a ese tipo de preguntas…hace un año me diagnosticaron cáncer en la sangre.-
-¡Oh por Dios!-
-Hehe… tranquila tuve suerte que lo detectaran a tiempo y recibiera los tratamientos necesarios para combatirlo.-
-Hablas de… ¿La quimioterapia?-
-Sí, eso, aunque creo que no podre ver las agujas por un largo tiempo.-
-Hehehehe…-
-Si puedo preguntar… ¿Qué haces aquí? Eres muy bonita para estar enferma.- Pregunta mientras ajusta el lente de su cámara.
-Es que mi papá trabaja aquí, es pediátrico y pues siempre vengo a visitarlo.-
-Seguramente está en su hora de almuerzo.-
-Eso me dijeron ummm…Alan…-Toma el historial que estaba sobre la mesa de noche.- Alan Jones.-
-Es correcto pero tengo más curiosidad sobre tu nombre.-
-Natalie Carter.-
-¿Sabes? Te llamas igual que mi madre, su nombre era Natalie Elizabeth Jones.-
-¿Era?-
-Si es que…ella murió cuando tenía diez años.-
-Lo lamento.-
-Está bien además fue hace mucho tiempo, igual, tienes un hermoso nombre.-Hace que la chica se ruborice.- ¿No quieres algo de tomar?
-No lo sé es que…-No podía decirle que no a tanta dulzura-  Claro, ¿Por qué no? ¿Quieres que vaya por un café? –
-No es necesario.-

El dulce joven (generalmente tierno para mi) presiono un botón color rojo que se encontraba en la mesa de noche, en menos de tres segundos apareció un hombre con traje negro y gafas oscuras…

-¿Señor?-
-Albert ¿Nos podrías traer dos frappuccinos? ¿Te gusta los frappuccinos ciertos?-
-Ehhh…sip.-
-Que el mío este acompañado con un pastelito de mora azul ¿Y tú Natalie?- Nota que la chica comienza a apenarse.- Vamos, sin pena.
-Me gusta el pastel de queso.-
-Ya la escuchaste Albert y de paso cómprate algo para ti y lo muchachos, estoy casi que seguro que odian la comida del hospital.-
-Gracias señor, enseguida vengo con el pedido, con su permiso señorita.-Se retira con una gran sonrisa.
-¿Qué fue eso? -
-¿Un hombre? Hehehe…-
-Claro…. ¡Claro! ¡Alan Jones! ¡Eres Alan Jones! ¡Uno de los multimillonarios más jóvenes de casi todo el mundo!-
-Bueno…-
-Toda tu familia se dedica a la industria petrolera, solo que tú eres el dueño de todas las plataformas petrolíferas.- 
-Veo que lees muchas revistas hehe…-
-La verdad si hahaha…eso explica muchas cosas como la cámara o el tipo de negro.-
-Supongo, solo que no corras la voz tú sabes…no me gusta los acosos de los paparazzi.-
-Soy toda una tumba.-
-Demasiado bonita para ser una tumba.-
-¿Me estas adulando?-
-No…hehehe…- Dibuja en sus labios una sonrisa pícara.- Oye ya que eres linda ¿Podría tomarte unas cuantas fotos? Tus ojos verdes son hermosísimos.-
-Oye no me hagas sonrojar más de lo que estoy hahaha, pero si, con la condición que me envíes unas copias.-
-Trato hecho.-

Sí que se sacó la lotería esta chica más si se trata de un joven tan caballeroso y dulce… ¡Quiero uno de esos! ¡Enserio! Estoy trabajando en eso, pero pasando a otro tema Elise se encontraba sentada en una de las mesas tan caóticas de la cafetería llamada Smush, con apenas tocar su café negro…

-Bien, aquí traje dos sobres más de azúcar y de paso pedí otra dona uff… ¿Elise? ¿ELISE?-
-¡Dime!-
-Veo que andas perdida en tus ideas locas…-
-Lo siento Leyla es que…no sé cómo contarte esto…-
-Por algo estamos aquí así que suéltalo.-
-Es que tuve otro sueño…pero…era tan real, en realidad no estoy segura si fue un sueño Leyla.-
-A veces los sueños son reales, pero dime ¿Qué soñaste esta vez?-
-¿Miras esto?- Le muestra la extraña moneda.- ¿Lo ves?
-No estoy ciega Elise, si, lo veo, es una moneda ¿Y qué?-
-No es cualquier moneda, es una moneda totalmente extraña y maldita, desde que ese vago me lo dio me han pasado cosas muy extrañas…por ejemplo hoy cuando me enoje con mi hermano por robarme el último muffin lo cual aunque cuentas pendientes con ese enano, pero el punto es que cuando grite encolerizada se quebraron las ventanas, sé que soy muy bulliciosa en algunas ocasiones pero no es para tanto y-y luego este sueño en donde estaba en un mundo de locos llamado Liware y unos hombrecito muy pequeños querían comerme y aparece este chico que está más desquiciado que un ganso porque me dijo que yo era Lia y que un tan Len me estaba buscando y que por eso no me podía ver nadie, después me conto que Len me había robado mi trono de ahí Matt utilizo magia ¡ASI ES! ¡MAGIA LEYLA! ¡MAGIA! Yo pensé que no existía pero lo sentí, esas llamas, yo creo que…no fue un sueño… ¿ENTIENDES DE LO QUE ESTOY HABLANDO?- Uh-Oh…invasión de espacio personal…
-O-key…creo que fue demasiada cafeína para ti, necesitas descansar.- Medio asustada le arrebata el café de sus manos.
-Leyla hablo enserio, creo que no fue un sueño.-
-Como digas…emmm… ¿Nos podrían envolver esto por favor?-
-¡Leyla!-
-Lo siento pero todo lo que me has contado no tiene sentido.-
-Lo mismo pienso pero…es que si tu hubieras estado ahí me entenderías.-
-Escucha, solo fue un sueño no le tomes importancia.-
-Pero…-
-Solo es un sueño…confía en mí.-

Odio cuando las personas no te creen, más si se trata de tus amigos, cuando estas dos se dirigían a la casa de la ¨loca¨ se toparon con Brenda y Tara cerca del parque quienes se habían devorado dos hot-dogs en menos de treinta minutos claro que cuando escucharon el cuento de Elise…bueno…regresaron el segundo hot-dog…

-No era para tanto…- Queda asqueada la del mechón rojo al ver que ambas escupen la comida.
-Lo siento, es solo que… ¿Muchachos que lanzan fuego? ¿Ninwar?-
-Liware, es Liware ¿no?- Se cerciora Leyla.
-Si…creo.-
-Leyla, ¿Otra vez la llevaste a la cafetería Smush?-
-Ese no es el punto Brenda.-
-Sabes como la cafeína afecta a Elise.-
-No culpen a Leyla, yo decidí salir de la escuela y tomar el café…es mi culpa.-
-Sí, estas muy demacrada.-
-¨Gracias Tara¨.-
-Lo siento, pero ya que todas estamos aquí vamos al acuario, le enviare un mensaje de texto a Natalie para que nos encuentre en la entrada.-


-Hehehe ¿Entonces eras castaño?- Dice entre risas mientras tocaba su calva.
-Castaño oscuro si puedo corregir hahaha…esos tiempos, pero ya no he tenido que usar shampoo.-
-¿Y cuándo tendrás tu cabello otra vez?-
-El lunes fue mi última quimioterapia, dentro de una semana de darán de alta y poder seguir con mi vida normal.-
-¿Normal?-
-Oye trato de no ser tan modesto.-
-Hahahaha… ¿Uh? Un segundo…-Saca su Iphone 4 leyendo el mensaje de texto que le había enviado Tara.-Son mis amigas, quieren que las acompañe al acuario.
-¿Ya te vas? Pero aun no te has acabado tu frapuccino.-
-Puedo seguir tomándolo en el camino.-
-Lo que trato de decir es que…no quiero que te vayas.- Uh-Oh…la mirada tierna.
-Bien chico normal para que veas que soy justa mañana después de clases vendré a visitarte.-
-¿Y en qué universidad estudias?-
-Emmm…estoy en mi último año de preparatoria.-
-Wow…eso me hace un pedófilo.-
-¿Cómo crees? Te apuesto que tienes humm…dieciocho o diecinueve años.-
-Tengo veintiún años.-
-Uhhh…bueno quizás si seas un tanto  grande hehehe.-
-Pero no anciano hehe…espero que no tengas problemas con eso.-
-No, para nada igual vendré a verte a las doce.-
-Perfecto pero… ¡Hey! ¡Espera!-
-¿Dime?-
-Albert llévala hasta el acuario.-
-No es necesario Alan yo puedo tomar el autobús.-
-Insisto no dejare que una linda niña como tú se vaya sola hasta el acuario, mi conciencia no me dejaría dormir en paz.-
-Es que…-
-Si es por Albert descuida no muerde hehehe…vamos, acepta.-
-Está bien solo porque me cayó bien Albert.-
-Maneja con cuidado Albert.-
-Siempre señor.-
-Bueno hasta mañana Alan y ajusta bien el flash hehe.-
-Prometo hacerlo con tal de no dañar esos bellos ojos.-
-Eres un adulador profesional ¿Lo sabias?-
-Oye no es ilegal.-
-Hahaha ya me voy, cuídate.-
-¿Ya tienes mi número no?-
-Sipis, te hablare mañana cuando este en camino hehe.-
-Estaré pendiente ojos verdes.-
-Más te vale chico calvo.-

Es enserio, quiero uno de esos chicos aunque sea para navidad, es mejor que un cupón de descuento para tacos (Sin incluir la bebida), fue el regalo más triste que recibí, bueno, no tanto como la pasta dental que la abuela me dio pero…otra vez me salí del tema ¿No es así? ¡Bien! ¡De todos modos no quería aburrirlos con mis desgracias! Siguiendo con la historia las cuatro chicas esperaban a Natalie en la entrada de acuario cuando casi se les cae la baba al ver a su amiga bajándose de una muy lujosa limusina…

-¿Qué?-
-¿Qué banco robaste?-Pregunta Tara con los ojos en forma de platos.
-Ummm…no de lo que yo recuerde.-
-¿O vendes drogas?- Elise prosigue con el interrogatorio.
-No.-
-¿Entonces?-
-¿Entonces qué?-
-¿Cómo explicas la limusina?- Leyla como siempre comienza a intimidarla.
-¡Oh! Eso, descuiden les contare todo cuando entremos pero conste que no me lo creerán.-

Relato toda la historia de cómo conoció al multimillonario Alan Jones (la envidia siempre estará a mi alrededor) en cuanto a Elise estaba más concentrada en un pez globo que en las palabras de Natalie, claro, la chica tenia cosas más importantes en que pensar y resolver, solo se preguntaba una y otra vez en su cabeza ¿Habrá sido en verdad un sueño? ¿Acaso me estaré volviendo loca?

-No-puede-ser.-Se queda boquiabierta Brenda al escuchar la sorprendente historia de su amiga.- Eres una chica con mucha suerte ¿Lo sabias?
-No comprendo.-
-¿Qué acaso no es obvio? Te ganaste la lotería.- Leyla solo frunce el ceño como de costumbre, si yo pudiera también lo haría, pero desgraciadamente no nací con el don de fruncir el ceño.
-Hahahahaha…no, no, solo somos conocidos además debe de ser un hombre muy ocupado, recuerden que es dueño de una empresa petrolera.-
-¿Y qué? Se interesó en ti.- La extranjera le sonríe de una manera pícara pensando en muchas cosas que no querrán saber.
-¡Ya déjenme en paz! ¡Alan solo es un conocido! ¡Co-no-ci-do!-
-Si claro.-
-Es cierto, ¿No es así Elise? ¿Elise?-
-¿Hum? ¿Qué?-
-No estabas poniendo atención a todo lo que decía ¿Verdad?-
-Por supuesto que si.-
-¿A qué se dedica Alan?- Elise comienza a balbucear pensando en una buena respuesta- ¿Tan siquiera sabes quién es Alan?
-El…doctor de…pediatría…-
-Ese es mi papá.-
-Lo siento Natalie la verdad solo quiero ir a mi casa, no me siento bien.-
-¿Aun pensando en ese sueño?-
-No fue un sueño Leyla, estoy segura que lo viví no sé como pero no fue un sueño común y corriente.-
-Ya hablamos de esto Elise, a veces parecen reales pero solo son producto de nuestra imaginación hasta tú mismo terapeuta te lo ha dicho.-
-Claro, todo el mundo cree que estoy loca, incluyéndote.-Se acerca hacia la chica del mechón rojo, desafiándola.- Todos me dicen lo mismo, ¨Que todo está mi cabeza¨ ¨Que no soy Alicia en el país de las maravillas¨  ¡Ya estoy harta que todos me digan lo mismo!- Al enojarse comienza a agrietarse los cristales del acuario.
-Tranquila no quiero pelear contigo y por favor no me provoques.- Advierte Leyla con la poca paciencia que le quedaba.
-¿Cómo quieres que me tranquilice? Si nadie me cree, ni siquiera mis propias amigas.-
-Si te creemos.- Aclara la joven de los ojos verdes esmeralda quien le destrozaba verla en un estado de desesperación.
-Me creen pero loca, lo se y…mi locura incremento desde que ese vago me entrego esta porquería.-Saca la extraña moneda y lo lanza contra uno de los cristales.- ¡Esa cosa tiene la culpa! ¡Mi vida estaba menos complicada hasta que la moneda me brindo otro porcentaje de mala suerte!-
-Estas consiente que solo es una moneda ¿No?- La fría chica se aterra y a la vez se preocupa por la chica.
-¡Sigues diciéndome loca! ¡NO ESTOY LOCA!-

Sabía que las chicas podíamos ser explosivas a la hora de enojarnos pero no creí que lo dijeran de una forma literal, todos los cristales se hicieron añicos dejando que el lugar se comenzara a inundar, los gritos y el pánico nunca faltaron más el de las chicas cuando un vidrio rozo la mejía de Elise mezclando el agua con el color rojo, Leyla la tomo del brazo para que salieran de ahí solo que no se esperaba chocar contra un árbol, así es queridos lectores, la moneda hizo de las suyas otra vez, ya no estaban en el acuario casi destruido pero debo recalcar que en el zapato de Tara bailaba un pez...

-¡Quítenmelo! ¡QUÍTENMELO!-
-¡No te muevas le harás daño!- Brenda saca el pez de su zapato liberándolo en un estanque.-¿Un estanque? No recuerdo que había un estanque.-Si lo mismo hubiera dicho yo.
-¡Argh! POR LA… ¿Y ESTE ÁRBOL?- Dice mientras tapaba su nariz sangrada y Elise le hacía compañía con su mejía herida.   
-¿A qué horas salimos al jardín?- Pregunta muy sorprendida Tara mirando a su alrededor- Es un jardín muy grande.
-Tara no sé si te has dado cuenta pero… ¡NUESTRAS AMIGAS ESTAN HERIDAS!- Recuerda Natalie tratando de atender a las dos chicas.
-¡AQUÍ ES! ¡AQUÍ ES!- Elise repite con ansias al ver el lugar.
-¿Qué cosa?-
-¡EL LUGAR DE MIS SUEÑOS! ¡SABIA QUE NO ERA UN SUEÑO! ¡Y ES UN BOSQUE NO UN JARDÍN!-
-¡YA DEJA DE DECIR TONTERIAS! ¡MI NARIZ ESTA PUNZANDO!-

-¡AQUÍ ESTA LA PRUEBA DE QUE FUE REAL! ¡ESTA TIERRA SI ES REAL!-

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